Taller "Oligopolios vs. Democracia. ¿El fin de la comunicación?"
Estefanía Herrera Agudelo
Estefanía Restrepo Gómez
Teoría de la Comunicación. Mar-Juev 6-8 a.m
Taller Solución:
-
¿Qué es un Oligopolio?
Según el documento podría definirse, en relación con la comunicación, como la concentración de la información en pocas manos y, por ende en pocas voces. Esta información, al encontrarse en poder de unas minorías (las más ricas, como coincidencia), es puesta al servicio y a los propósitos (casi siempre de un lucro desbordante y de una política tendenciosa) de la corporación o súper empresa que la posea. Un oligopolio entonces, se apropia –haciendo uso de sus influencias económicas, que desembocan en una atractivo para el desarrollo de las políticas de los gobiernos y para el funcionamiento de los medios de cominicación – del bien común de la información y lo vuelve privado: lo pone en sus manos, las manos de los intereses particulares.
-
¿Qué es la Democracia?
Si bien esta puede no ser la única definición que sobre ésta exista, si es quizás la que consideramos acertada. La democracia podemos entenderla como ese proyecto social y político que se constituye gracias a la unión de lo público, de la comunicación, de la sociedad civil y de la participación de los ciudadanos. Ahora, siguiendo ese orden de ideas; el de relacionar la democracia con la participación en lo público, es necesario que para una democracia moderna y respetada, -según el documento- se requiera de la comunicación pública, que es la que permite la consolidación de redes de comunicación que intervengan y se movilicen en la vida colectiva y política ya que son elementos claves en el desarrollo de una democracia.
En síntesis, la democracia es ese proyecto que plantea una forma de gobierno sustentada en la opinión, la participación y la libertad política y social de todos.
-
¿Dónde se unen los conceptos de: oligopolio, democracia y medios de comunicación?
Democracia, oligopolio y medios de comunicación se unen en la medida en que los oligopolios -vía la acumulación de capital– utilizan el poder económico del que ostentan para, y por medio de los medios de comunicación que han podido poseer, crear unas formas particulares de democracia que se direccionan en un solo sentido: seguir los ideales que los van a seguir manteniendo como los poseedores de esa información y poder concentrado. De esta forma, los oligopolios privatizan lo público (que vendría siendo los medios de comunicación, o al menos ese es el ideal) propiciando una crisis en la democracia al impedir (por las sabidas razones política y económicamente tendenciosas) la libre ejecución de lo público y con ello una de las condiciones fundamentales de la democracia: la libertad de la información y las fuentes alternativas de acceder a ella.
Otra relación que encontramos entre estos tres elementos es que, como es bien sabido, bajo el capitalismo, sistema bajo el cual operan las organizaciones actuales, casi todo se reduce a dinero y, los medios de comunicación, en relación simbiótica con la democracia, se ven influenciados, si bien no juzgamos si positiva o negativamente, a los oligopolios que son el ejemplo claro del reduccionismo a dinero. Es algo así como, el que tiene dinero tiene el medio y quien tiene el medio tiene la palabra y la capacidad de difundirla. Ahora bien, en una democracia moderna, que se enmascara bajo el consagrado derecho al voto y en otras conquistas escasas de legitimaciones de libertad, y que es –en palabras quizás sí quizás no, extremas– una oligarquía moderna y reducida con un ideal que raya en lo personal y no en lo colectivo (un poder político para mí o para nadie), son los medios de comunicación y los oligopolios (que actualmente vienen siendo casi la misma cosa) quienes se valen de esa democracia (que nadie sabe quién ha deformado) y su capacidad para legitimar, por medio del consenso de todos, al construir canales legales que les permitan continuar con él propósito muy bien trazado de mantener arriba al capital. En síntesis, son propuestas para reconer que estos tres elementos se unen, básicamente y en gran medida, por unas razones económicas bajo las cuáles subyacen las razones políticas, en gracia a la base del sistema actual que es el de la acumulación de capital.
Otro punto, si bien muy disímil de los anteriores, en el que se une oligopolios, medios de comunicación y democracia es en la reivindicación que éstos tres hacen de la importancia de la comunicación como elemento esencial y no agregado al ser humano pues, para el mantenimiento de éstos tres, tanto de los medios con sus receptores, de los oligopolios con sus consumidores y de la democracia con sus participantes, es necesaria la comunicación y el contacto con el otro. Sin la comunicación que los una o los interconecte, por medio de las relaciones económicas o políticas que por medio de la comunicación y la interacción se puedan establecer –en este caso podría ser la comununicación pública que bien interviene en lo colectivo y lo político– , sería imposible cualquier tipo de organización. Así sea la descabellada que hoy en día tenemos.
-
Diferencias entre la forma en que el funcionalismo y el Paradigma Crítico-Histórico conciben los medios masivos de comunicación:
-
El funcionalismo ve a los medios masivos de comunicación como un espacio ideologizante (como un Aparato Ideológico del Estado) y como un espacio de mercado, ya que el sistema económico bajo el cual se sustena el funcionalismo es el capitalismo y, por ende, considera que los medios deben tener una función coherente con ése proyecto o modelo económico. Por el otro lado, el paradigma Crítico-Histórico, que nace como oposición a la propuesta funcionalista, reconoce, y como es de esperarse, a los medios masivos de comunicación en oposición a estas dos categorías; es así, como plantea que los medios masivos no deben entenderse como un espacio de mercado porque de esta manera se estaría mercantilizando la ideología (creando ese Imperialismo Cultural, como lo llamaba Bagdikian) y que, más bien, deberían entendersen como un elemento clave en la transmisión de herencia cultural.
-
En el funcionalismo los medios masivos de comunicación hacen parte esencial de la Infraestructura (debido a todos esos mecanismos de transmisión que se creaban) y en el paradigma Crítico-Histórico son parte fundamental de la Superestructura (mentalidades, valores, cultura, principios). Idea que es consecuente con la propuesta Crítico-Histórica de la Teoría del Fetiche que dice que se debe sacar a los medios masivos de ese funcionalismo que los vuelve solo espacio de mercado (quitándoles lo humano y volvíendolos cosa) y ponerlos en el plano de la transmisión de herencia cultural (por medio de ese reconocimiento como elemento esencial de la Superestructura) para así volverlos, por el contrario, más humanos y menos cosa.
5. Tesis del autor: “La construcción de la democracia pasa entonces por las vertientes de la conjunción compleja de lo público, la comunicación, la sociedad civil y la participación. Sin embargo el gran problema para que la comunidad participe, radica en la incompetencia o el desconocimiento de lo político y de lo público. Es allí donde la comunicación pública adquiere una nueva perspectiva para formar protagonistas de la democracia. En otras palabras la construcción de la democracia debe ser una tarea esencial de la sociedad civil, a través de la comunicación pública y sus redes ciudadanas”
En esta tesis el autor defiende que para construir una democracia es necesario el conocimiento de lo político y lo público y que la comunicación pública es esa herramienta para ejercer esa construcción de democracia y, de esta manera, hacerle un frente a esos oligopolios de la información. Ahora, esto se sustenta así: (desde puntos de vista propios del autor y desde referentes bibliográficos que cita en el mismo texto)
Argumentos que utiliza para defender la tesis:
-
“Una democracia moderna depende de la existencia de un conjunto de derechos (civiles, políticos y sociales), atribuidos a los miembros de una comunidad. Según Lindbolm, estos derechos se pueden resumir en libertad para formar y asociarse a organizaciones; libertad de expresión; derecho al voto; elegibilidad a cargos públicos; derecho de los líderes políticos a buscar el apoyo de los electores y a competir por el voto; disponibilidad de fuentes alternativas de información; elecciones regulares para elegir las autoridades, y que las políticas gubernamentales dependan del voto y de las preferencias de los ciudadanos.” Ahora, nosotras decimos que qué mejor forma de construir esa democracia y ese conocimiento de lo político y lo público que mediante los derechos que plantea Lindbolm.
-
“La democracia hoy enfrenta una profunda crisis propiciada, entre otros factores, en lo que se puede llamar la privatización de lo público en la comunicación. El capitalismo salvaje ha generado que los bienes públicos sean objeto de una salvaje y denigrante apropiación por parte de particulares. Este fenómeno se refleja de manera excluyente en los oligopolios de y en los medios de comunicación, en la concentración de la información en pocas manos (o en pocas voces), en la manipulación de la información y, por supuesto, en la expansión de la desinformación”. Este argumento muestra que si hay una privatización de lo público en la comunicación se desata esa crisis democrática que degenerará en una exclusión que reprimirá la comunicación pública y seguirá estimulando los oligopolios.
-
“La democracia se ve privada de voz si los medios, en lugar de pertenecer al mundo de la prensa, por lo tanto al espacio público, salen de él para convertirse ante todo en empresas económicas cuya política está gobernada por el dinero o por la defensa de los intereses del Estado. En los países industrializados existe el peligro de que el Parlamento sea absorbido por el Estado y los medios por el mercado” con este planteamiento de Touraine se argumenta que si la democracia se ve reducida al mundo del dinero se verá sin voz y, por ende, no se podrá ejercer la libre comunicación pública.
-
“La comunicación pública no sólo es un concepto, sino una oportunidad para la construcción democrática de la sociedad, a partir de una comunicación estratégica que posibilite escenarios para el desarrollo de las comunidades”. Argumento que muestra la comunicación pública como esa estrategia que posibilita la creación de democracia.
-
“La comunicación pública significa “competencia y circulación de sentidos que la sociedad reconoce y tramita en su agenda, es decir, que se traduce en movilización social” planteamiento propuesto por Juan Camilo Jaramillo y José Bernardo Toro en su libro “Comunicación Pública y Movilización Social”. Otra referencia bibliográfica en defensa de que la movilización social produce esos sentidos necesarios para la actuación en el escenario político y público que crea esa resistencia frente a esas dominaciones.
-
“Para el sociólogo Jesús Martín Barbero, el asistir a la reconfiguración de las mediaciones exige que el carácter participativo de la democracia esté permeado por la escena pública que se construye con el ecosistema comunicativo”. Aquí se argumenta la posición de la necesidad de la creación de unas redes de comunicación (pertienentes en la comuniación pública) que proyecten a la sociedad civil hacia esa escena pública que permite la adopción de sentidos –por medio de la interrelación y el intercambio– sobre lo político y lo público que, consecuentemente, permite la reafirmación de la democracia.
-
Manuel Martín Serrano, la comunicación pública es “ese espacio para la acción social en el que las comunidades también se han jugado, a lo largo de la historia, su viabilidad como organizaciones y por tanto su destino” Preguntamos nosotras, ¿en un mundo loco como este, qué otro camino que la activación de la democracia?
Nota: los argumentos entre comillas son párrafos textuales que son citados dentro del documento “Oligopolios vs. Democracia ¿el fin de la comunicación?” por Carlos Galvis.
Narración con nuestro punto de vista:
Donde empieza lo privado termina lo público. Dónde termina lo público quizás vuelva a estar lo privado. Claramente, el rostro de la democracia, con las deformaciones diplomáticas que el mundo y la vida le ha hecho, necesita de una intervención estética que con precisión idetectable, equipare, desde la frente hasta el mentón, el lado derecho de la cara -con su privatización de las arrugas-y el lado izquierdo de la misma -con sus egos joviales y la desesperación por lo público.
Ahora, el verdadero problema, es que sin espejo, el lado izquierdo de la cara jamás podrá ver el derecho y el caso también aplica en el sentido contrario.
Para empezar los trámites del procedimiento del cambio estético es siempre conveniente hacer el consenso médico que determine la forma justa en la que se van a distribuir los arreglos de las fealdades que arruinan el rostro. El consenso, como es lógico, se hace con la participación de todo el cuerpo médico. Ésto, se hace apelando a una lógica numérica, que nos sugiere que cuando el todo se equivoca la culpa también es de todos y, por consiguiente, con el todo en cuestión se da una dismunición en los reclamos.
Momentos después de que el concenso ha terminado se comunica al paciente los arreglos que se efectuarán y la forma en que el rostro quedará configurado. Si el paciente está de acuerdo, es bueno, si no, una sola inconformidad (aunque sea de muchos) no se nota dentro de todo el hospital. Uno solo no hace bulla y no perturba a los enfermos.
Una vez introducido el paciente en el quirófano se procede con la anestesia general -para que el resto de cuerpo se destensione- y se empieza la representación de las correctas proporciones que degenerarán en el efecto adecuado. El lado izquierdo y el derecho se equiparan mediante un corte vertical que baja desde la frente y pasa por la línea recta de la nariz hasta desembocar en la barbilla. Se lamenta informar que la frente siempre tendrá una proporcion considerable dentro del conjunto y que por ende es imposible equipararla a las demás partes. Después, como en todo buen hospital del mundo afanado, se deja al paciente tendido en la cama, con los lados muy pulidos y con la cara descosida.
La descosida...eso sí ya es cuestión privada.
-
